Reseña: Blanco Humano – En el nombre del Padre

BLANCO HUMANO – En el nombre del Padre

Edición original: Human Target Nº 11 a 16 USA
Fecha de edición: octubre de 2006
Guión: Peter Milligan
Dibujo: Javier Pulido, Cliff Chiang
Tinta: Javier Pulido, Cliff Chiang
Color: Lee Loughridge, Javier Rodríguez
Formato: 144 págs.
PVP: 11,95€ 

Ser un guardaespaldas que protege a sus clientes convirtiéndose, física y espiritualmente, en ellos no es nada fácil. El imitador Christopher Chance, el Blanco Humano, se enfrenta a los problemas derivados de su peligroso y estresante trabajo. 

Blanco Humano es quizás una de las series más duras y "antiamericanas" proveniente de los USA. Cada arco argumental se centra en un aspecto conflictivo, polémico y normalmente desgarrador del sueño, convertido en pesadilla, americano. En este volumen los temas centrales son la emigración, la trata de niños y las nuevas (y viejas) religiones y su consideración como posibles grupos fanáticos.

Sin duda, Peter Millingam quiere agitar consciencias pero no lo hace desde un discurso caliente y efectista, sino desde la tranquilidad del observador que se percata que el mundo actual no es ni mucho menos rosa, o lo que es más perturbador, que muchas veces detrás de los rosas se esconde el negro más absoluto.

Respecto al dibujo, Javier Pulido experimenta un ataque de "eisnerismo", o lo que es lo mismo, trata a la página como un gran conjunto, llevando a la ruptura total de viñeta y jugando con una curiosa narrativa. Sin embargo, lo que podría ser una genialidad no acaba de funcionar, quizás el color de aires sesenteros de Javier Rodríguez no ayuda, ya que la historia parece más cercana de un slice of life de Andi Watson que de una novela negra. Ojo, no tienen porque utilizarse una gama de colores oscuros para contar historias negras, pero en este caso los contrastes resultan demasiado exagerados. Para el segundo número USA incluido en el tomo, el estilo de Pulido se vuelve más clásico y negro, en tono con la historia, lo que demuestra su versatilidad, y una gran capacidad para variar formas y ritmos narrativos.

El segundo arco cuenta en los lápices con Chiang, que sin dejar atrás el estilo algo cartoon de Pulido, lo cual dota de unidad gráfica al álbum, desarrolla una línea más sucia, muy acertada para las historias detectivescas del Blanco Humano. Además, este arco posee mayor fuerza argumental, pudiendose observar las necesidades del protagonista, cercanas a las de un drogadicto, de suplantar identidades ajenas.

En definitiva, un título bien entretenido que hará las delicias a los amantes del Harper de Paul Newman, ahora que lo pienso Christopher Chace se le da un aire. 

NOTA FINAL: 7/10

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